jueves, agosto 19, 2010

El verdadero estado natural

Conforme se va acercando peligrosamente el fin de los días de asueto, hay una sensación que es inversamente proporcional al saldo bancario (no desvelaré ese dato pero si que ha cambiado el color del número), y es esa sensación de que las vacaciones son, en realidad, el verdadero estado natural del ser humano.

O sea, me explico, que el saldo disminuye pero la sensación de felicidad está aumentando; o dicho de otro modo, que está de madre vivir sin hacer nada, recoño!!
Eso que llaman la vida de ricos es, realmente, la vida normal y nos quieren hacer creer que es excepcional.

Cada año descubrimos lo mismo, como si fuera la primera vez. Tememos abandonar el ritmo “normal” porque no nos vemos en el papel de turistas; pero acabamos descubriendo que nada proporciona más felicidad que vestir pantalones cortos y reírte por todos los rincones de un parque temático.

Curiosa naturaleza la nuestra. Espera, que llaman al teléfono... Mi madre, que si vamos a comer el domingo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sí señor, ¡por fin alguien habla del tema!

Pese al veraniego cambio cromático del saldo, el ser humano es definitivamente más feliz en estado de libertad, incluso cuando ésta es condicional. De ahí que su regreso al zoo cotidiano pueda resultarle traumático. Para tratar de aliviar este dolor, se inventaron los esperpentos por fascículos que ya deben de estar a punto de manifestarse en los televisores de todo el país. Pero esta es sólo una de las múltiples tácticas que, pasado el verano, se urden para intentar que olvidemos que el trabajo no es lo que nos dignifica.

Cactus