Aunque hoy es viernes, hemos hecho sábado. Lo hemos decidido por la mañana, cuando hemos intentado despegar los platos del mármol de la cocina y no podíamos.
Lejía, amoníaco y flexiones a granel para dejar como el oro las tazas del Sr. Roca, la vajilla y un suelo que empezaba a ser propiedad privada de algunas especies de insectos que no sabía que existían. Lo hacemos trabajando en armonía, como un equipo, y hasta lo pasamos bien.
Luego, visita al castillo de Gelida, caminando cuesta arriba para ver unas ruinas del siglo X. Para comer he hecho una crema de calabaza fría que me ha quedado para bailar merengue y hamburguesas acompañadas de un pisto del siglo XXI “pa” chuparse los dedos.
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