Vamos al centro comercial a pasar el rato y a pasear con la familia, con un lema muy claro en la mente de todos: solo vamos a mirar o pasaremos el resto del verano comiendo queso y bebiendo agua.
Sucumbimos. Decidimos cambiar la lavadora que me compró mi madre hace 20 años y a la que le han cambiado la correa del tambor 5 veces porque es una marca blanca y no una Miele.
Nadie en casa excepto yo lee los manuales, así que siempre lo hago yo, y siempre en el baño (ese templo de silencio, sabiduría y recogimiento).
Leo detenidamente y con ilusión las prestaciones de la nueva adquisición y me fijo en que las más interesantes llevan un asterisco que nos remite al pie de la página. Ahí es donde nos aclaran que dichas prestaciones solo están presentes en algunos de los modelos (el manual es de varios modelos).
Por supuesto, no están presentes en el modelo que acabamos de comprar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario